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La Disfunción Eréctil es la incapacidad de obtener y mantener una erección para conseguir una relación sexual satisfactoria. Esta sintomatología debe persistir durante seis meses para ser considerada una patología. Además, debe haber un fallo cada cuatro relaciones sexuales para que el hombre empiece a sospechar que tiene un problema más allá. En concreto, los signos que hacen sospechar la existencia de Disfunción Eréctil son, además de los citados: erecciones espontáneas por la mañana menos frecuentes y con menor rigidez; si se llega al clímax más rápido, en menos tiempo o con una erección incompleta; en caso de pérdida de erección al cambiar de postura; o cuando no se consigue una erección en absoluto.

En México, hasta el 40 por ciento de los varones mayores de 50 años padecen disfunción eréctil de acuerdo con el jefe del Servicio de Urología del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, Eduardo Alonso Serrano Brambila.

La erección se define como un mecanismo vascular y nervioso en el que intervienen factores hormonales. Los encargados de la erección son los cuerpos cavernosos del pene que son los responsables de llevar la sangre al mismo. Las causas que van a provocar problemas para que la erección tenga lugar se dividen en orgánicas, lo que sucede en el 90% de los casos, y psíquicas o nerviosas, en el restante 10%.

Causas

La excitación sexual masculina es un proceso complejo que involucra al cerebro, las hormonas, las emociones, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos. La disfunción eréctil puede ser el resultado de un problema con alguno de dichos factores. Del mismo modo, el estrés y las inquietudes relacionadas con la salud mental pueden provocar disfunción eréctil o empeorarla. A veces, la disfunción eréctil se debe a una combinación de cuestiones físicas y psicológicas.

Causas psicológicas

En estos casos, el pene no presenta ninguna alteración física, sin embargo, enfermedades como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual. También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.

Causas vasculares

Este tipo es muy habitual. El pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad.

Causas neurológicas

En estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o tras algunas intervenciones quirúrgicas en la pelvis.

Causas hormonales

Son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.

Causas farmacológicas

Existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardiacas y los trastornos psiquiátricos.

FACTORES

Diabetes

Es la enfermedad endocrina más frecuente. La diabetes mellitus altera el normal proceso de erección por tres mecanismos:

  1. Por lesión arterial: de manera parecida a lo expuesto con la hipertensión.
  2. Por lesión neurológica: La diabetes mellitus produce mal función de los nervios periféricos, impidiendo la correcta transmisión de la señal nerviosa.
  3. Por alteración hormonal: muchos diabéticos además padecen una disminución de la testosterona lo que conlleva a una disminución de la libido y alteraciones en el funcionamiento del pene.

El riesgo de padecer disfunción eréctil en hombres con diabetes mellitus, por todo lo expuesto anteriormente, se multiplica por 3. Cuanto mejor controlados estén los niveles de glucosa, mejor será la salud de nuestras arterias y nervios, y menor impacto tendrá la diabetes en la erección. También es cierto que en muchas ocasiones la disfunción eréctil puede ser el primer síntoma que nos avise de un inicio de diabetes.

Colesterol

La dislipemia (elevación de colesterol LDL y/o descenso de colesterol HDL y/o elevación de los triglicéridos) es una enfermedad muy frecuente en nuestro medio. La dislipemia produce daño en nuestras arterias, haciendo que no funcionen correctamente y que su diámetro se obstruya progresivamente. De manera parecida a lo comentado en la hipertensión, la dislipemia daña nuestras arterias y hace que llegue menos sangre al pene cuando existe estímulo erótico, produciendo disfunción eréctil.

Grasa abdominal

Los hombres que tienen una importante acumulación de grasa abdominal tienen menos masa muscular y sus niveles de energía, y su libido (deseo sexual) disminuyen en comparación a hombres que están en forma.

Es resultado de un desequilibrio entre la cantidad de calorías ingeridas y el total de calorías gastadas, produciendo acúmulos de energía en forma de grasa. Además, está directamente relacionada con los niveles de testosterona, una hormona esencial para el hombre cuya disminución conlleva una disminución de la libido y alteraciones en el funcionamiento del pene.

Síndrome metabólico

La combinación de más de tres de estos factores:

Hipertensión, diabetes, dislipemia y obesidad se conoce con el nombre de síndrome metabólico. Por todo lo expuesto anteriormente el síndrome metabólico está directamente relacionado con la disfunción eréctil y con el déficit de testosterona.

¿SE PUEDE PREVENIR LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL?

La prevención de la disfunción eréctil está orientada a evitar, en la medida de lo posible, los factores de riesgo que contribuyen a su aparición. Se puede, por tanto, prevenir el desarrollo de disfunción eréctil adoptando unos hábitos de vida saludables desde la juventud, o modificando los que sean incorrectos. Algunas medidas que se pueden adoptar son:

DEJAR DE FUMAR

Numerosos estudios han relacionado la disfunción eréctil con el tabaquismo. El tabaco dificulta la circulación sanguínea, por lo que el pene recibe un riego menor. El tabaco tiene la capacidad de alterar la síntesis del óxido nítrico (NO), una molécula que tiene la función de dilatar las células musculares de las venas, facilitando el riego sanguíneo e incrementando la oxigenación de los tejidos, lo que favorece la erección. Los efectos nocivos del tabaco pueden mantenerse tras abandonar el hábito, pero los estudios realizados señalan que los adultos jóvenes que dejan de fumar disminuyen el riesgo de padecer disfunción eréctil en el futuro.

NO ABUSAR DEL ALCOHOL

Si se trata de un abuso ocasional, los efectos inmediatos derivados de la ingesta excesiva de alcohol se traducen en que la sensación de excitación que siente el bebedor no se acompaña de la rigidez peneana habitual, es decir, que la rigidez es menor que cuando no consume alcohol. En el caso de alcoholismo crónico, la disfunción eréctil está directamente relacionada con el tiempo, la frecuencia y la cantidad de alcohol ingerido. En determinados casos, el alcoholismo puede provocar una de la disfunción eréctil permanente que no remita ni aún después de dejar la adicción, por eso es de vital importancia eliminar el consumo de alcohol cuanto antes.

REALIZAR EJERCICIO

Como en tantas otras afecciones, el sedentarismo es un importante factor de riesgo para desarrollar disfunción eréctil. El ejercicio físico practicado regularmente (como mínimo 3 o 4 veces a la semana durante al menos 30 minutos) tiene numerosos beneficios, disminuye las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, al reducir el colesterol malo y favorecer la circulación sanguínea. Dada la estrecha relación que existe entre los trastornos cardiovasculares y la de disfunción eréctil, prevenir este tipo de dolencias (cardiopatías, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, arteriosclerosis), supone una protección adicional contra la disfunción sexual.

CONTROLAR EL PESO

El exceso de peso y la obesidad están relacionados con desórdenes metabólicos que pueden desembocar en diabetes mellitus, una enfermedad fuertemente asociada con la disfunción eréctil. Por lo tanto, es necesario seguir una dieta sana y equilibrada combinada con la práctica de ejercicio recomendada en el punto anterior, para evitar el exceso de peso y sus consecuencias indeseadas.

DESCANSAR

La falta de horas de sueño, el estrés y una actividad excesiva, pueden bajar la libido y llegar a causar disfunción eréctil. Buscar tener más horas de descanso efectivas es vital para hacer remontar tu deseo.

TRATAR LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN

La disfunción eréctil puede estar originada por trastornos afectivos, traumas, problemas de pareja… que es necesario diagnosticar y tratar adecuadamente. Una vez eliminada la causa se eliminan también sus consecuencias.

ALTERNATIVA NATURAL

Granada: Investigadores de la Universidad de California en EE. UU. Elaboró un estudio con el objetivo de analizar los efectos del zumo de granada en hombres con disfunción eréctil. La investigación, reveló que el 47 por ciento de los varones que tomaron zumo de granada durante el periodo del estudio, manifestaron mejoras en sus erecciones.

Sandía: Científicos de la Universidad de Texas, demostraron que la sandía podía contribuir aumentar la libido esto se debe a su contenido en citrulina, sustancia que ayuda a relajar los vasos sanguíneos.

Almendras, nueces y pistaches: Además de ser un bocadillo saludable, las almendras y nueces son una fuente rica de grasas saludables. Por su parte, los pistaches cuentan con una gran cantidad de aminoácidos que aumentan el óxido nítrico.

Un estudio de Turquía reveló que comer cien gramos de pistaches al día durante tres semanas presenta mejoras en la función eréctil, orgasmo, libido y satisfacción sexual, gracias al colesterol bueno.

Frutas: Una investigación de Harvard encontró que los hombres que comían frutas ricas con flavonoides (arándanos, fresas, manzanas y cítricos), tenían un riesgo menor de sufrir disfunción eréctil, ya que relajan los vasos sanguíneos.

Alimentos ricos en vitamina C: Comer espinacas, pimientos y duraznos puede mejorar la calidad de tu esperma en un 15 por ciento. Un estudio de la Universidad de Texas reveló que estos alimentos aumentan el número de espermatozoides y los hacen más ágiles y fuertes.

Fresas y frambuesas: Consumir las pequeñas semillas de estas frutas es excelente para tu libido porque son ricas en zinc. Este mineral puede ayudar a mantener el deseo sexual por todo lo alto.

Azafrán: La Universidad de Guelph, en Canadá, llevó a cabo un estudio publicado por la Revista del Instituto Canadiense de Ciencia y Tecnología de los alimentos. En dicho trabajo, los científicos encontraron pruebas concluyentes de la capacidad del azafrán para incrementar el apetito sexual.

Zarzamoras: La doctora en Filosofía Mary Ellen Camire, catedrática de Ciencias de los Alimentos en la Universidad de Maine, en Estados Unidos, menciona que, son uno de los mejores alimentos para los hombres mayores que tienen problemas de erección, esto porque contiene mucha fibra soluble que ayuda a eliminar el exceso de colesterol a través del sistema digestivo; además de que contiene gran cantidad de compuestos que ayudan a relajar los vasos sanguíneos, mejorando notablemente la circulación; por lo que la sangre podrá llegar con mayor facilidad al pene y la erección que tengas será fuerte y duradera.

Chocolate: El cacao contiene metilxantinas que se encargan de estimular el sistema nervioso, aumentando la sensibilidad del cuerpo.

Ajo: Mejora la circulación sanguínea y es un potente antibiótico natural, contiene antioxidantes, mantiene los niveles de colesterol y contribuye a regular la presión sanguínea, entre otras propiedades. Además, es bueno para aumentar los niveles de testosterona en sangre y, entre otras cosas, mejorar la actividad sexual masculina. Según un estudio de la Kobe Women’s University, en Japón, el disulfuro de dialillo, un compuesto que se halla en el ajo, estimula la liberación de la hormona lutenizante, causante del aumento de producción de testosterona en los testículos.

Aguacate: Según un estudio publicado en el Journal of Steroid Biochemistry, que examinó el consumo de grasas en un grupo de hombres sanos, aquellos que redujeron su consumo de grasas saludables (es decir, monoinsaturadas y poliinsaturadas) vieron cómo disminuían las concentraciones de testosterona en sangre.

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