fbpx

Nuestro sistema inmunológico es una de las formas más efectivas que tenemos para protegernos contra infecciones virales. Los alimentos tienen nutrientes básicos y pueden mantener el cuerpo en buenas condiciones. Además, ayudan a mejorar la respuesta del cuerpo a diversas enfermedades, actuando sobre el sistema inmune y haciéndolo más efectivo. En ocasiones evita que caigamos enfermos y otras, contribuye a reducir los síntomas de resfriados, gripes y otras enfermedades.

ALTERNATIVA NATURAL

Pimiento rojo. Es una de las hortalizas más ricas en vitamina C. Dobla, por ejemplo, la de los cítricos. Otra importante aportación que hace al organismo son los betacarotenos, muy recomendados para la salud ocular y de la piel.

Champiñones. El selenio, junto con las vitaminas B riboflavina y niacina, es uno de sus componentes básicos para aumentar las defensas. Son asimismo ricos en polisacáridos, unas moléculas con azúcar que disparan la función inmune.

Miel. Este delicioso alimento se ha utilizado siempre como remedio para aliviar la tos y la irritación de garganta, ya que contiene unas sustancias llamadas inhibidinas, que le otorgan una capacidad bactericida y antiséptica. Además, ayuda a equilibrar el sistema nervioso y activa el sistema inmune, especialmente en niños y ancianos.

El yogur y las leches fermentadas. tienen valor probiótico, que significa “a favor de la vida”. Su función se centra en el intestino humano, ayudándonos a prevenir gripes o resfriados, gracias a que contienen una bacteria llamada Lactobacillus reuteri, que bloquea la multiplicación de los virus que afectan el cuerpo.

Lentejas. Tienen un alto contenido de minerales como zinc, potasio, magnesio, vitamina B e hidratos de carbono. Este grano juega un papel muy importante en nuestra alimentación, ya que activa la producción de glóbulos blancos, que combaten las bacterias. Se recomienda un consumo mínimo de dos veces por semana.

Almendras. La vitamina E que contienen es clave para un sistema inmunológico saludable. Es una vitamina liposoluble, lo que significa que necesita grasa para absorberla de manera adecuada. Las almendras, así como nueces y otros frutos secos, tienen ambas cosas. Unas 46 almendras crudas con piel proveen casi el total de la dosis diaria recomendada de vitamina E.

Brócoli. Aporta numerosos minerales y vitaminas, entre las que destacan la A, C y E, además de antioxidantes y fibra. La mejor manera de obtener todos sus nutrientes es cocerlo lo mínimo posible o, mejor, tomarlo crudo.

Cúrcuma. Esta especia de color amarillo intenso y un tanto amarga se ha utilizado en muchas culturas como antiinflamatorio para los tratamientos de la artritis ósea y reumatoide. Recientes investigaciones han descubierto que las altas concentraciones de curcumina, lo que da a esta especia su color, puede ayudar a paliar los daños musculares provocados por el exceso de ejercicio y fortalece el sistema inmunológico, si se combina con el jengibre.

Espinacas. Aunque tiene vitamina C, no es su principal propiedad. Se recomienda especialmente por sus antioxidantes y betacarotenos, que incrementan la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones. Favorecen la división celular y reparan el ADN. Hay que hervirlas muy poco para aprovechar de la mejor manera posible sus beneficios. No es tan conveniente completamente cruda, porque al hervirla aumenta su contenido de vitamina A y se permite a otros nutrientes desprenderse del ácido oxálico.

Germen de trigo. Es la parte más interna del grano de ese cereal y sus principales valores son el zinc y las vitaminas E y, especialmente, la B6. Según varios estudios, la deficiencia de esta última causaría una pobre respuesta del sistema inmunitario frente a las enfermedades. Añadirlo al yogur o batidos, e incluso a preparaciones con harina es una buena forma de mejorar la función inmune.

Jengibre. Es uno de los nutrientes a los que los orientales recurren cuando están enfermos. Combate inflamaciones, como las de garganta, y también es un paliativo contra las náuseas. Su regusto picante se debe al gingerol, un pariente de la capsaicina (que es lo que provoca que determinados pimientos piquen), que reduce los dolores crónicos. Tiene propiedades que combaten el colesterol, según reciente estudios realizados con animales.

Kiwi. Además de otros nutrientes necesarios para el organismo, contiene folato, potasio, vitamina K y C, que estimula a los glóbulos blancos a combatir las infecciones.

Papaya. Una sola pieza de esta fruta puede proporcionar el 224% de la cantidad de vitamina C que deberíamos ingerir a diario. También tiene unas potentes enzimas denominadas papaínas con efectos anti-inflamatorios. Aporta cantidades considerables de potasio, vitamina B y folato, muy recomendable para la salud en general.

Semillas de girasol. El fósforo y magnesio son sólo dos de sus componentes, además de vitamina B-6 y E, de un elevado poder antioxidante y esencial para mantener el sistema inmunológico. También lo tienen los aguacates y las verduras de hojas verdes.

Té verde. Su contenido en flavonoides, un tipo de antioxidante es importante, pero lo que lo convierte en realmente beneficioso es el epigallocatechin gallate (EGCG), un antioxidante aún más potente que mejora la función inmunológica. Es también una buena fuente del aminoácido L-teanina, que contribuye a la producción de componentes de los glóbulos blancos que combaten los gérmenes.

Arándanos. Tiene un compuesto flavonoide denominado atocianina, que le da su color oscuro, con propiedades antioxidantes y protectoras. Son especialmente valiosos para el sistema de defensa del tracto respiratorio. Un estudio determinó que las personas que los consumían en cantidad eran menos propensas a tener infecciones respiratorias y resfriados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú