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Las enzimas son proteínas que se producen en el interior de los organismos y colaboran con nuestro metabolismo asimilando micronutrientes (aminoácidos, ácidos grasos y monosacáridos, entre otros) para formar nutrientes más completos (proteínas, lípidos, hidratos de carbono y vitaminas) y desdoblando proteínas, grasas e hidratos de carbonos en sus micronutrientes.

La carencia o destrucción de las propias enzimas puede ser debida al envejecimiento, a enfermedades del aparato digestivo como del estómago e intestino.

El déficit enzimático se asocia a procesos de fermentación y putrefacción de los alimentos digeridos pudiendo dar lugar a dispepsia, flatulencia, problemas de la piel, fatiga, dolores musculares y cálculos biliares.

Es conveniente seguir una dieta en la que abunden los vegetales frescos de consumo en crudo como verduras y hortalizas, frutas, germinados, fermentados, melaza, la horchata de chufa y los suplementos vitamínicos.

Se conocen tres grandes grupos de enzimas en el cuerpo humano, estas son:

ENZIMAS METABÓLICAS

Las enzimas metabólicas son aquellas enzimas que están presentes en todos los órganos y sistemas del cuerpo humano, haciendo posible las reacciones químicas en las células del organismo.

Dos de las enzimas con mayor relevancia durante el proceso son la dismutasa (enzima que se encuentra en nuestro organismo y es el más potente de los antioxidantes naturales), que actúa como antioxidante y la catalasa (aguacate, rábanos, zanahorias, cereza, entre otros), encargada de descomponer el peróxido de hidrógeno.

Sin embargo, es importante aclarar que existen muchas otras enzimas que poseen funciones celulares y contribuyen a la eliminación de sustancias de desecho y toxinas que interviene en el proceso de obtención de energía y en la regeneración de las células de nuestro organismo.

 

ENZIMAS ALIMENTICIAS

Las enzimas alimentarias o alimenticias son todas aquellas enzimas que se encuentran en los alimentos de origen vegetal, como la lipasa, la amilasa, entre otros.

Este tipo de enzimas poseen unidades activas que favorecen el proceso de descomposición de las proteínas, grasas y carbohidratos en el organismo. De igual forma, favorecen el sistema digestivo y estimulan la producción de enzimas metabólicas en el cuerpo humano.

Algunas enzimas de origen animal incluso actúan como anti-inflamatorio, mejoran la digestión como es el caso de la bromelina y la pepsina.

Hay enzimas como la renina, capaz de preparar la leche para la gestión de la lipasa y la pepsina. Estas las responsables de hacer posible las reacciones químicas en el cuerpo humano.

Existen otras como la tripsina restringe la arginina o la lisina, que se activa ante el ph alcalino.

ENZIMAS DIGESTIVAS

Estas enzimas digestivas reciben tal nombre debido a que, una vez son secretadas por el cuerpo, tienen la capacidad de ayudar durante el proceso de digestión de los alimentos que consumimos a diario.

Tal es el caso de la proteasas, responsables de la digestión de las proteínas. Este tipo de enzimas se encuentran generalmente en los jugos pancreáticos, gástricos e intestinales.

Otra de las enzimas que intervienen durante el proceso digestivo es la amilasa, la cual se encarga de descomponer los carbohidratos. Por lo general, proviene del páncreas, la saliva y el intestino.

La lopasa es producida en el estómago y es la responsable de digerir las grasas.

La amilasa, producida por las glándulas salivales durante la masticación y por el páncreas, es la encargada de destruir los enlaces entre moléculas de hidratos de carbono, generando disacáridos y trisacáridos, a la vez que convierte el almidón en maltosa.

LAS ENZIMAS Y LA SALUD DEL CUERPO HUMANO

Las enzimas se encuentran presentes en todos los tejidos, y aunque el cuerpo humano es capaz de autoabastecerse más del 40% de las proteínas necesarias para la generación de enzimas, el resto las adquiere a través de los alimentos.

Al igual que los fitoquímicos, las grasas, las vitaminas y minerales, las enzimas también forman parte importante de la dieta diaria. De lo contrario, podríamos estar en presencia de un déficit de enzimas, provocando un estado de envejecimiento prematuro o el avance de enfermedades crónicas.

Las alergias, la fatiga, la intolerancia de origen alimentario e incluso los problemas de la piel pueden estar relacionados a un estado de deficiencia enzimática.

FUNCIONES DE LAS ENZIMAS EN EL CUERPO HUMANO

Las enzimas son capaces de:

  • Absorber el oxígeno.
  • Reducir la inflamación.
  • Producir energía.
  • Transferir nutrientes a las células.
  • Contrarrestar las infecciones y estimula la cicatrización.
  • Retrasar el envejecimiento.
  • Disolver los coágulos de sangre.
  • Eliminar los residuos tóxicos.
  • Estimular la regulación hormonal.
  • Promover la descomposición de las grasas presentes en la sangre.

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